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La semilla: primera barrera de lucha contra las micotoxinas

En los últimos años, la incidencia e importancia de las micotoxinas ha ido en aumento y en la actualidad, existe una creciente preocupación acerca de los efectos adversos de estas sustancias. Tanto es así que las micotoxinas, constituyen un desafío de primer orden tanto por su capacidad de limitar la rentabilidad de las producciones vegetal y animal, como por los efectos nocivos para la salud de los consumidores destinatarios de éstas.

En este sentido, todos los eslabones de la cadena alimentaria debemos poner los medios necesarios para contribuir al reto que se plantea en términos de seguridad alimentaria y concretamente en la lucha frente a las micotoxinas.

¿Qué son exactamente las micotoxinas?

 Las micotoxinas son compuestos químicos producidos de forma natural en el metabolismo secundario de algunos géneros de hongos.

El efecto perjudicial de las micotoxinas se conoce desde la antigüedad, aunque su primera caracterización como contaminantes data de 1961, siendo desde entonces posible identificar un mínimo de 311 micotoxinas y no menos de 350 tipos de hongos capaces de producirlas.

¿Cuáles son los principales géneros que afectan al cereal?

Dicho
esto y teniendo en cuenta tanto la capacidad de los hongos productores para proliferar en los alimentos más frecuentemente usados en la alimentación (humana y animal) como la toxicidad de las micotoxinas producidas se debe hacer una especial mención a los pertenecientes al género Fusarium.

Toxinas

Estos hongos, son muy comunes en el suelo y producen varios tipos de toxinas con efecto nocivo en el ser humano y los animales de producción, constituyéndose como los principales contaminantes micóticos de los alimentos en las zonas templadas.

 ¿Cuál es la gravedad de sus efectos?

Los efectos son muchos y nocivos, tanto a largo plazo, como la inducción del cáncer, problemas en el metabolismo de los estrógenos, gastrointestinales, renales o inmunodepresores, como con carácter agudo (principalmente gastrointestinales), caso de las micotoxinas DON o deoxinivalenol.

¿Cuál es la legislación existente?

Esta preocupación por la gravedad de sus efectos, se refleja en la legislación vigente, concretamente en el Reglamento 1881/2006, en el que se establecen los contenidos máximos de micotoxinas permitidos en los alimentos más consumidos, los cuales son revisados periódicamente adaptándose a la evidencia científica.

Sin embargo, a pesar de que los niveles de control existentes en la cadena alimentaria, en la actualidad no es factible eliminar por completo los productos contaminados por micotoxinas.

En este sentido, la estrategia de actuación frente a las micotoxinas se basará en lograr que el nivel de estos contaminantes en los alimentos y los piensos sea el más reducido posible.

¿Cuál es el papel del agricultor en esta lucha?

El agricultor es la primera línea de defensa contra la contaminación de los cereales por micotoxinas y debe ser consciente de que las buenas prácticas agrícolas, seguidas por la aplicación de buenas prácticas de fabricación durante la manipulación, el almacenamiento y la distribución de los cereales, constituyen elementos fundamentales para luchar contra las micotoxinas.

Para conseguir reducir la presencia de estos contaminantes, en el “Código de prácticas para prevenir y reducir la contaminación de los cereales por micotoxinas” elaborado por la FAO, se recomienda “Cultivar, siempre que sea posible, variedades de semillas desarrolladas especialmente para resistir a los hongos que podrían infectarlas y a las plagas de insectos”.

¿Cuál es la aportación de los semillistas frente a este desafío?  

En el contexto descrito, las empresas de semillas, a través de la innovación tecnológica, desarrollamos y comercializamos nuevas variedades de cereales, con el objetivo de reducir estos contaminantes en las materias primas destinadas tanto a la alimentación humana como animal.Gráfica

En nuestro esfuerzo por mejorar la salubridad de los alimentos y piensos, así como la rentabilidad económica de las producciones, cada año lanzamos variedades al mercado, que a través de su buen comportamiento frente a enfermedades fúngicas y principalmente frente a Fusarium, contribuyen a la producción de alimentos con bajo contenido en micotoxinas DON.


En definitiva….

La lucha frente a las micotoxinas ejemplifica una vez más como la seguridad alimentaria requiere para su consecución la implicación de  los diferentes eslabones de la cadena alimentaria, y es en este sentido, que nosotros, como semillista y actores implicados, contribuimos, desarrollando variedades que den respuesta al desafío de las micotoxinas, aportando a su vez, valor a las explotaciones agrícolas a través de una mayor productividad y sanidad de sus producciones.

Agrar Semillas

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