FRUTALES

EL OBTENTOR DE VARIEDADES FRUTALES: UN DEPARTAMENTO DE I+D DEL FRUTICULTOR

El desarrollo experimentado por el sector frutícola en los últimos años, ha sido muy grande. Su desarrollo se ha debido al avance y mejora de cada uno de los procesos que intervienen en la cadena de la fruta: la obtención de la variedad, mejores prácticas agrícolas, el almacenamiento y selección en las centrales, el transporte, vías de comunicación, puntos de venta, etc.

Todo el sector trabajando para cuidar el producto que es la fruta. Y si bien todas las diferentes fases son importantes, el que realmente está mejorando el producto que finalmente llega al consumidor es el obtentor de la variedad. El resto de sectores implicados trabajan alrededor de la variedad de fruta, pero es realmente ésta la protagonista del objetivo final, que no es otro que satisfacer al consumidor.

La mejora de las variedades de fruta hace que el consumidor pueda disfrutar de esa manzana crocante y dulce, o ese paraguayo con gran sabor que por fin puede viajar lejos, etc

Pero ¿sabe el sector quiénes somos los obtentores de variedades frutales? El obtentor de variedades frutales es, en la inmensa mayoría, empresas familiares, de mayor o menor tamaño, que desde un esfuerzo inversor muy grande, hacen que al cabo de bastantes años, una media de 10 a 12 años, y mediante un proceso casi artesanal de investigación, se llegue a la creación de una nueva variedad.

El obtentor de variedades frutales trabaja muy cerca del fruticultor; tan cerca, que el fruticultor debería considerar al obtentor de variedades como su departamento de I+D. La inversión que los fruticultores realizan en nuevas variedades, deben considerarla como su inversión en investigación del producto sobre el que trabajan, pero realizada por un tercero para ellos.

El pago del royalty es la aportación del fruticultor a la investigación en nuevas variedades de fruta, por lo que no debería verlo ni como un impuesto, que además considera que no tiene que pagar, ni como una inversión en un input más de su inversión agrícola. Debería considerarlo como la parte que él aporta a la I+D de su explotación.

Gracias al pago del royalty, el agricultor está invirtiendo en la principal mejora en su explotación, que no es otra que obtener una variedad de fruta, que mejora su producto y le hace ser más competitivo.

Los fruticultores deberían por tanto ver a los obtentores de variedades de fruta, no como alguien ajeno que nos cobra por algo tan intangible como la “Propiedad intelectual”, sino su aliado para la mejora de su explotación.

 

Javier Provedo

Gerente Viveros Provedo S.A.

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