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Planasa y Anove abogan por reconocer y proteger los programas de mejora de variedades de berries

Planasa y Anove han unido sus voces en el V Congreso de Frutos Rojos celebrado en Huelva para que se reconozca y se proteja el trabajo de los obtentores de nuevas variedades vegetales, centrándose en este caso en los frutos rojos.

Ambas entidades han participado con una ponencia, impartida por el director corporativo de I+D de Planasa y miembro del Grupo de Frutos Rojos de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove) Miguel Ángel Hidalgo y la abogada de esta entidad, María Serrano.

Miguel Ángel ha comenzado su intervención explicando fase a fase el desarrollo de una nueva variedad, desde que se plantean los objetivos -búsqueda de mercados y formas de producción, aumentar la resistencia a enfermedades- y se desarrolla la variedad hasta que se multiplica la planta y se comercializa. Este proceso puede durar una década y tiene un coste medio de aproximadamente un millón de euros.

Por eso, ha hecho hincapié en que “hay que reconocer el trabajo y el esfuerzo que supone poner en marcha un programa de mejora, sobre todo porque nuestro trabajo no termina cuando obtenemos una nueva variedad, tenemos que seguir investigando para que el sector continúe siendo competitivo y esté siempre a la última”.

Asimismo, ha añadido que, aunque a priori la metodología que se emplea en el proceso de obtención de nuevas variedades puede parecer sencilla, todo «se va complicando al estar inmersos en un entorno competitivo y, sobre todo, por la velocidad que se nos exige para el cumplimiento de los objetivos».

Los principales retos en materia de I+D en el sector de los berries, pasan por “adaptarse a las tendencias futuras, tanto de crecimiento como de especialización del sector. En primer lugar, hay que tener en cuenta el crecimiento y concentración que pueden seguir los berries como las empresas de semillas que provocará un aumento de la competencia, pero en general las nuevas tendencias deben ir encaminadas a satisfacer las demandas actuales, en nuestro caso tanto de productores como de consumidores finales, y sentar las bases de los retos futuros. Estas tendencias estarán marcadas por el desarrollo de nuevas herramientas biotecnológicas encaminadas a encontrar marcadores moleculares, que sin duda podrían incrementar la velocidad de los programas. También será muy condicionante el desarrollo de las normativas legales que regulen la protección varietal”.

Planasa cuenta con 17 centros de producción en 11 países distintos y tiene cuatro centros de investigación, en los que se desarrollan distintos programas de mejora varietal en fresa, frambuesa, mora y arándano.

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