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EUROPA debe dar coherencia al binomio innovación y legislación en la agricultura

La semana pasada tuvo lugar un nuevo debate organizado por La Voz de Almería, esta vez bajo el título “Europa, espacio agroalimentario. ¿Cuál es la visión de la política europea desde la agricultura protegida?”.

En esta ocasión fueron invitados a debatir:

  • Francisco Góngora. Presidente de Hortiespaña
  • Diego Luis Valera. Vicerrector de Investigación de la universidad de Almería
  • Elena Saenz García-Baquero. Directora de ANOVE
  • Noelia Vera. Departamento de registros de Seipasa (Miembro de EBIC)

 

Los cuatro intervinientes expusieron sus puntos de vista desde sus respectivos ámbitos con el fin de establecer similitudes y divergencias en la percepción de las directrices de la Unión Europea en materia agroalimentaria.

Durante el debate se pusieron sobre la mesa temas de gran interés como puede ser la necesidad de entender a Europa como un gran mercado para nuestros productos agrícolas, ya que la cercanía y la apertura de fronteras facilita enormemente el movimiento de nuestros productos dentro de las fronteras europeas. No obstante se pusieron sobre la mesa algunas divergencias existentes entre los estados miembros en aspectos, tales como sanidad vegetal, la colaboración de las administraciones públicas y los operadores para facilitar los movimientos intra y extracomunitarios, etc, Estas diferencias provocan  escenarios diferentes a los operadores que, en algunos casos suponen pérdida de competitividad, entre los propios estados miembros.

Se habló también la importancia de que la legislación europea sea coherente y consecuente con las directrices que marca la propia Unión sobre la necesidad de impulsar la sostenibilidad de su agricultura a través del fomento a la innovación. No tiene sentido generar proyectos de I+D+i con fondos europeos para favorecer la innovación y después paralizar su aplicación con desarrollos legislativos o decisiones  políticas  dentro de la Unión Europea.

Estas políticas nos hacen perder el tren de la innovación y de la competitividad frente a otros países que sí pueden hacer uso de las mismas. La legislación europea debería velar por su aplicación uniforme dentro de la UE, y exigir para los productos que entre de fuera de la UE los mismos requisitos que se exigen a los producidos en su territorio.

Todos los participantes coincidieron en  que la Unión Europea es beneficiosa para todos los miembros,  y en que es importante avanzar unidos, aunque en política agraria sería necesario realizar revisiones para garantizar la unidad de mercado y facilitar la trasferencia de la innovación al sector productor.

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