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CEBOLLAS HÍBRIDAS: TODO UN MUNDO

Blancas, amarillas, rojas, esféricas, semiaplanadas; las cebollas constituyen una de las hortalizas básicas en nuestra alimentación y nuestra cocina. Lo que, a simple vista, parece una estructura simple: disco basal del cual parte el sistema radicular y en el cual se insertan las hojas que irán engrosando en su parte inferior hasta formar el bulbo, conlleva un minucioso proceso de mejora vegetal que requiere una gran inversión de recursos humanos, técnicos, económicos y agronómicos.

Para formar bulbo, la cebolla depende de la duración del fotoperiodo, de tal forma que según latitudes, las cebollas, a nivel mundial, se clasifican en: cebollas de día corto, cebollas de día intermedio, cebollas de día largo y cebollas de día muy largo. En España, dada nuestra latitud, la cebolla que producimos es la de día intermedio (14 horas de luz y 10 de oscuridad durante formación del bulbo) y atendiendo al ciclo y calidad de piel se dividen en Spring; Babosa; Liria/Medio grano; Recas Mercado y Recas conservación.

Tanta variedad de tipos a escala global y nacional, supone una elevada complejidad a la hora de realizar mejora vegetal. Si a ello añadimos criterios de mejora intrínsecamente agronómicos tales como: rendimiento, precocidad, tolerancia a subida a flor, resistencia a enfermedades, calidad de piel, conservación y sabor; el proceso de selección y obtención se complica enormemente y requiere de mucho tiempo.

Partiendo de material base en el que se asume que se encuentran los genes que manifestarán las características que buscamos, iniciamos el proceso realizando cruzamientos y retrocruzamientos a fin de fijar los caracteres deseados y obtener las líneas parentales que, en una fase posterior, dará lugar al híbrido comercial. Este proceso desde material base hasta líneas puras puede durar unos 7 años. Posteriormente si se da una buena combinatoria entre las líneas parentales, obtendremos híbridos que serán testados en su latitud correspondiente.

Una vez éstos híbridos han resultado exitosos en los ensayos establecidos por todo el planeta, procederemos a multiplicar la semilla para entrar, definitivamente en fase comercial. Al ser la cebolla una especie bienal, la producción de semillas se convierte en una paciente espera no exenta de inversiones. Todo el proceso desde partida con material base hasta plena semilla comercial puede suponer un periodo de 12 a 17 años.

El hecho de emplear cebollas híbridas es una forma de asegurarse de que las características agronómicas y comerciales que pedimos a una variedad son estables en el tiempo. Puede haber fluctuaciones medioambientales puntuales que afecten en cierta manera al fenotipo, pero el genotipo permanecerá constante. Un híbrido lleva mucha inversión detrás, pero a cambio proporciona satisfacción a toda la cadena agroalimentaria, especialmente en unos mercados cambiantes y muy exigentes. Un ejemplo de este proceso de desarrollo en cebolla es la nueva  gama de cebollas genéticamente dulces que están ahora de moda en búsqueda de nuevas sensaciones. En fin, todo un mundo.

Rafael de Vicente

Bejo Ibérica S.L.U.

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